Social Icons

twitterfacebookrss feedemail

sábado, 29 de noviembre de 2014

Citas célebres: Ernest Hemingway

"Siempre haz sobrio lo que dijiste que harías borracho. Eso te enseñará a mantener la boca cerrada"

Autor: Ernest Hemingway

Cita de Hemingway en el pub Banker´s, Irlanda

martes, 25 de noviembre de 2014

Super Flemish, Superheroes del siglo XVI

La época victoriana ha acogido a una serie de héroes y villanos que se han adaptado a la perfección a la moda de este tiempo. El fotógrafo Sacha Goldberger ha inaugurado su sorprendente exposición, Super Flemish, en el Grand Palais de París. Nuestros superhéroes más admirados se han transformado en personajes de la aristocracia del siglo XVI.
Lobezno (Wolverine) resulta letal e impresionante en cualquier época
La rivalidad entre Batman y su ancestral enemigo: el Joker,
sale de las calles de Gothan para  llevar su lucha entre el bien y el mal
al siglo XVI
Al contrario de lo que puedan parecer, las imágenes expuestas no son fruto del retoque digital, sino de cosplayers; vestuario adecuado, iluminación y un excelente trabajo de maquillaje. La transformación de estos actores los convierte en la viva imagen de nuestros personajes de ficción favoritos. Gracias a este duro trabajo la actriz Sabine Graissaguel desaparece y en el retrato solo encontramos a la princesa Leia (Carrie Fisher).
La actriz Carrie Fisher recupera su juventud en esta copia identica

Uno de los trabajos que más sorprende es cómo Goldberger ha resucitado al primer Superman cinematográfico en este retrato que, aunque parezca mentira, no utiliza el Photoshop.

El precedente en el mundo cómic: 1602 de Neil Gaiman



Marvel Comics, la conocida fábrica de personajes superheroicos, llevó a cabo un proyecto bastante similar en 2003. La exitosa miniserie  de 8 números, titulada 1602 y a cargo del autor inglés Neil Gaiman, trasladaba todo el universo Marvel a la Inglaterra Isabelina. Las aventuras de los distintos grupos de superhéroes tuvieron un nuevo origen en la hechicería, la brujería y la aristocracia del siglo XVII.
La Patrulla X se enfrenta a las fuerzas del mal a través de la magia
 y prescindiendo del gen mutante X.
El Capitán América,
se convierte en el defensor de la cultura nativo-americana en el cómic de Gaiman




domingo, 23 de noviembre de 2014

Los Aug (De) Mented, las transparencias vivientes




¿Que hace este oso polar en San Francisco?
La respuesta nos la da Marty Cooper a través de su obra

Marty Cooper es un guionista gráfico que crea increíbles y divertidas fotografías en cualquier lugar. Cooper transforma el espacio, convirtiéndolo en algo más fantasioso e imaginativo.
Este artista utiliza sólo transparencias, un rotulador y tipex para introducir a sus propios personajes, los Aug (De) Mented Reality, en distintos escenarios. La gran sorpresa de estas obras está en cómo las criaturas animadas se adaptan a la perfección a los lugares donde Cooper las sitúa, combinando el mundo real con el animado.
Hasta las gaviotas se rinden a los personajes que crea Cooper
Los Aug (De) Mented, se integran perfectamente a la vida laboral de los humanos
Estas figuras consiguen dar un toque de diversión a cualquier situación de la vida cotidiana: una cafetería, una cocina, un centro comercial...etc.
Los Aug(De) Mented Reality pueden surgir de transformaciones de objetos cotidianos
como es el caso de estas sombrillas.
Docenas de personajes de dibujos animados
 emergen al mundo real de las formas más divertidas y sorprendentes.
El Instagram de Cooper está plagado de aventuras de sus personajes. Si queréis divertiros y ver Augs por donde quiera que caminéis, buscar a Cooper y su obra en Internet. Dar paso a vuestra imaginación a través de la magia de este artista.
Cooper ha llegado a realizar aventuras animadas de sus personajes. Los Aug(De)Mented Reality se encuentran más vivos que nunca a través de una secuencia de imágenes:

"

sábado, 22 de noviembre de 2014

Citas célebres: Chesterton



"Los cuentos de hadas son bien ciertos, pero no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que podemos vencerlos"

Autor: Gilbert Keith Chesterton

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Al borde del fin del mundo


Los acantilados de Moherse encuentran en el límite suroccidental de la región de El Burren, cerca de Doolin, en el condado de Clare de la República de Irlanda. El verano pasado tuve la suerte de viajar a este increíble país y pude maravillarme con los más de doscientos metros de caída de este paisaje.
Después de una mañana de cabezadas en un autobús por fin llegamos a la costa y el tiempo pareció darnos la bienvenida; tras un día en la que las nubes negras y la lluvia danzaban alrededor de nuestro transporte, el cielo se abrió y un azul deslumbrante nos iluminó el rostro a mí y a mis dos compañeras.

Acantilados de Moher, Irlanda, Javier González Sánchez
No presté mucha atención a las indicaciones de nuestro guía, porque en cuanto oí “tenéis dos horas para recorreros los acantilados” mi mente se lanzó a imaginar cómo sería deslizarse rodando por una ladera de hierba fresca que había a la entrada del parque nacional. Por suerte, mi compañera, fiel estudiante y devota de la atención a la figura de autoridad, escuchó todo lo necesario para convertirse en el pepito grillo de nuestra aventura.
Después de las fotos obligatorias en la entrada y al paisaje en general salimos disparados al camino de tierra que recorría el borde de los acantilados. Una bofetada de desilusión me golpeó al ver que unas enormes losas de piedra en forma de valla nos separaban unos diez o quince metros del borde de la tierra. El siguiente golpe vino en forma de monolito que coronaba la entrada del camino oeste en homenaje a todos los muertos en los acantilados, mis amigas y yo nos miramos y con eso y un par de risas fue suficiente “no queríamos ser homenajeados”.
Asumiendo que no podríamos escupir al vacío empezamos nuestra caminata y nada más adentrarnos unos metros en el sendero la gente empezó a amontonarse, y para mi sorpresa no para tomar fotos o contemplar las vistas sino para saltar las altas piedras y examinar el precipicio.

Solo avanzamos unos metros hasta que la imagen de un niño dando brincos con su padre a pocos metros de una caída de 200 metros nos convenció a mí y a mi amiga de que al menos merecía la pena estar en el otro lado. El miedo inicial dio paso a la euforia y cuando vimos que el suelo no cedía bajo nuestros pies nos fuimos alejando de las piedras y acercándonos al borde. Nuestra naturaleza asustadiza nos obligó a sentarnos para no arriesgarnos al típico tropezón y cómo nos había recomendado un joven australiano que conocimos en nuestro hostal nos fuimos arrastrando con el pecho sobre el suelo hasta el borde; lo que nos costó varios intentos y un pantalón que no podría utilizar en lo que quedaba de viaje. La visión del mar me atrajo desde el primer vistazo, una sensación de adrenalina y felicidad me invadió y casi noté que el abismo me tragaba. Cuando sentimos que habíamos hecho suficientes fotos y que no merecía más la pena el riesgo nos arrastramos poco a poco hasta la seguridad de la valla donde nos esperaba nuestra compañera. Sudando y con una sonrisa de oreja a oreja le dije a Pepito <<”Dios, ha sido alucinante”>>, <<”Bah, no ha sido para tanto”>> respondió encogiendo los hombros y sacándome a golpe de realidad de la aventura. 

lunes, 17 de noviembre de 2014

La Radio al estilo más libre


El 15 de mayo de 2013 una compañera me dio la oportunidad de acompañarla, como fotógrafo, a realizar una entrevista a un personaje de éxito: Dani Mateo. Para ello debíamos hacerle una visita como público en el programa radiofónico que actualmente presenta, Yu: no te pierdas nada. Programa en el que colaboran otros grandes cómicos como Iñaki Urrutia. Además de permitirme conocer a uno de mis ídolos esta visita me brindaba una oportunidad intelectual importante para mis estudios de periodismo, conocer como se lleva a cabo un programa de radio en el que creo que podría sentirme tan a gusto trabajando en un futuro que pareció increíble.


Por supuesto en todo momento intenté apartar de mi cabeza las ideas de que el programa sería como un parque de atracciones para mí, pretendía no llevarme una desilusión. Quería hacerme a la idea de que esta visita me haría ver el trabajo de aquellos personajes mucho más realista y con los pies más puestos en la tierra, pero sucedió todo lo contrario. Los que me esperaban no eran unos curritos más que se dejan llevar al ton ni son por el director del programa ni por el contrario unos vagos que buscaban solo ganar dinero de la manera más sencilla posible. Lo que pude ver es  a un grupo de periodistas (tengan o no la carrera esas personas saben informar de una manera divertida y cercana que no sé si es la ortodoxa pero que no dejaría de considerarme periodista si llegara a realizarla) que disfrutaban de su trabajo, que se divertían haciendo divertirse a los demás y que no por ello dejaban de informar o de hacer bien su trabajo.

Una vez finalizado el programa Dani nos concedió, muy amablemente, unos minutos que seguramente le costarían llegar tarde al otro programa del que es colaborador, el Intermedio. Sus palabras fueron de ánimo para el futuro de una profesión que agoniza y cuya solución es algo que muchos profesores llevan un año intentando inculcarme a base de discursos aburridos, la vuelta a los orígenes del periodismo, el regreso a informar y suponer el contrapoder del gobierno.

Esta experiencia me hizo plantearme que el periodismo no debería consistir solo en seguir una serie de normas y reglas que aprendes durante cuatro años, tendría ser un trabajo en el que te divirtieras haciendo lo que te gusta si con ello no te sales del margen de la verdad y el respeto a la profesión. 

Promises (2001)



Promises ProjectEl conflicto árabe-israelí, uno de los mayores problemas de la historia de Oriente medio, se exhibe a través de otra perspectiva a la que estamos acostumbrados en Promises; los partidarios de un bando o de otro, víctimas de atentados terroristas, de injusticias políticas, de la impotencia de encontrarse atrapados sin poder acceder a las tierras que una vez fueron suyas o con miedo a no volver a ver a uno de sus seres queridos por culpa de un nuevo ataque son siete niños, tanto árabes como judíos, ortodoxos o no, que se encuentran inmersos en un trance bélico que les ha hecho a algunos desarrollar un odio acérrimo hacia el otro bando, un odio indiscriminado basado en el dolor de la perdida en algunos casos, en otros en la incapacidad de poder visitar las tierras que su sentimiento religioso dicta que les pertenecen… el documental se sitúa como punto intermedio, sin favorecer a ninguno de los dos grupos, solo permitiéndoles un medio para expresar su pensamiento y a través de distintas escenas mostrar similitudes que dejan las batallas y la sangre a un lado para mostrarnos nada más que lo que deberíamos ver en los dos bandos: personas, niños.

Promises plantea distintos temas que atañen a todos los niños casi al mismo nivel. Uno de los más interesantes, a mi punto de vista, es el miedo, de manera velada en algunos,  pero presente en todos; en Yarko y Daniel, por ejemplo, dos gemelos judíos, este miedo se llega a palpar en  la rutina que deben seguir diariamente, una alerta constante a cualquier embestida terrorista. Sin embargo, los gemelos se encuentran en una posición más “privilegiada”, aunque no en sentido estricto,  que algunos de los otros niños, como es el caso de Mahmoud, niño árabe en este caso, el cual tiene que vivir con una presencia militar mucho más palpable. Se trata de un niño más inmerso en el ámbito religioso que basa sus razones siempre en su dogma. Pero las convicciones más fuertes aparecen representadas por Shlomo, un niño judío ortodoxo que ha desarrollado una gran madurez y que se encuentra muy sumergido en sus doctrinas religiosas, tanto es así que considera la religión como el arma más poderosa para acabar con la guerra, renegando de cañones y balas.

Todos estos jóvenes se han visto rodeados de muerte y desolación a una edad muy temprana. La muerte toma su representante árabe en un amigo de Faraj, un niño árabe residente en un campo de refugiados. La pérdida de un amigo a manos de los soldados es tal vez una de las cosas que más alimenta su odio, este fallecimiento sirve para hacernos ver la impotencia de los refugiados que se ven obligados a luchar con piedras contra armas de fuego, revelando así su deseo de libertad. Contrariamente a lo que se podía esperar, debido a su pensamiento radical, Faraj simboliza la esperanza, el sueño de regresar algún día a la tierra que una vez le perteneció a su familia; este símbolo se hace material en la antigua llave de la que fue su casa, transmitida de generación en generación.

En el lado judío, Moishe siente un odio similar al de Faraj que surge de la muerte de un amigo suyo a causa de un atentado terrorista. Al igual que el joven refugiado, Moishe se niega a relacionarse con su supuesto enemigo, al que solo le ampara la desgracia, el castigo por todo el daño que le han causado a su pueblo.

Por contraposición a los dos jóvenes, en Sanabel hayamos la inocencia, la bondad, una niña que a pesar de su situación familiar; un padre encerrado sin cargos y sin juicio y de encontrarse prisionera en el mismo campo de refugiados que Faraj está a favor de relacionarse con niños judíos, a los que no culpa del conflicto, ni siquiera a algunos adultos. A mi parecer es la voz de la cordura de este pintoresco grupo aportando una idea clave: la supuesta imparcialidad de los niños y una supuesta relación entre ellos podría ser la vía para acabar con la guerra. Esta idea llega a cobrar vida en el clímax del documental donde el director pone en contacto a los únicos niños árabes y judíos dispuestos a relacionarse: los gemelos Yarko y Daniel, Sanabel y su hermana Fida y sorprendentemente, tras una conversación con los gemelos, Faraj accede al encuentro.

Las escenas que exponen el encuentro son las más conmovedoras, ya que la animadversión, el dolor, la nulidad  ante los opresores desaparece entre juegos, bailes… irónicamente los niños llegan a jugar a luchar mostrando una analogía de lo que podría convertirse todo lo que están pasando. La cultura, los puestos de control, los agujeros de bala en las paredes, pasan a un segundo plano, se convierten en el fondo de un coro de voces que ríen y que por unas horas olvidan las disputas que torturan sus almas diariamente.
 
 
Blogger Templates